Pasillos de hotel como estudios, cuatro minutos por estrella, un entrenador que se negó a posar: Matthias Hangst, de Getty Images, explica cómo nacen los retratos oficiales del Mundial y por qué hoy se ven tan distintos.
Marcelo Bielsa no tenía ningún interés en ser fotografiado. En la sesión oficial de retratos del Mundial 2026, el seleccionador de Uruguay se negó a mirar a la cámara; la imagen se publicó de todos modos y dio la vuelta al mundo. Cuando los periodistas le preguntaron al respecto, Bielsa respondió con sequedad: „No soy modelo.“
Precisamente ese antirretrato se convirtió en una de las imágenes más comentadas del torneo. Y cuenta, en un solo motivo, lo que ha cambiado de raíz en la fotografía de fútbol: los retratos oficiales de los jugadores ya no son fotos de pasaporte, se han convertido en estudios de carácter.
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„Esta imagen irradia una gran autenticidad“, dice Matthias Hangst sobre la toma de su colega Michael Regan. „Creo que capturó con maestría la verdad de ese instante.“ Hangst es Director of Sports Photography para las regiones EMEA y APAC en Getty Images, la agencia fotográfica oficial de la FIFA. Él mismo ha cubierto once Juegos Olímpicos, ha fotografiado finales de Mundiales masculinos y femeninos y también estuvo trabajando para Getty Images en el Mundial 2026. Puede explicar cómo nacen realmente estas imágenes y por qué hoy se ven tan distintas a las de antes.
Así han cambiado los retratos de los Mundiales de fútbol
Los retratos actuales son el resultado de una decisión consciente. Antes, cuenta Hangst, los jugadores solían ser reservados, más interesados en jugar al fútbol, y las imágenes cumplían fines funcionales, como su uso por parte de los medios. Sin embargo, hacia 2018 había crecido una nueva generación de jugadores, activa en las redes sociales. „Junto con la FIFA decidimos cambiar nuestro enfoque y dar a los jugadores la posibilidad de expresarse.“
El desenlace era incierto, y Hangst lo admite sin rodeos: „Sinceramente, no estábamos seguros de cómo saldría.“ Pero el experimento funcionó. „La mayoría de los jugadores disfrutó de la libertad y aportó más de sí misma a la sesión.“
El resultado, dice, son retratos auténticos que permiten asomarse al carácter, imágenes que han pasado de ser tomas puramente prácticas a fotografías editoriales. Y que, como dice Hangst, „en algunos casos se han convertido en historias por sí mismas“. Bielsa aportó la prueba más reciente.
Neymar 2014: el precursor del nuevo look
Hangst ve un punto de inflexión en una imagen tomada cuatro años antes del cambio de rumbo: el retrato de Neymar de Ryan Pierse en el Mundial 2014. El encuadre cerrado, la expresión sutil, más un filtro digital que aportó grano y viñeta a la imagen, para Hangst „un ejemplo temprano de cómo nos alejamos del típico retrato celebratorio del jugador y tomamos caminos más creativos y auténticos“.
Lo curioso: en 2014 nadie quería ese look. Entre los clientes deportivos, de marcas a medios, ese tipo de imagen no era popular entonces, recuerda Hangst. Hoy es al revés: el público se interesa cada vez más por imágenes que se sienten reales y ofrecen una mirada entre bastidores. El look ligeramente crudo y granulado se consigue hoy mediante técnica fotográfica combinada con estilos de edición individuales, porque Getty Images anima a su equipo a „ser fotográficamente innovador y presentar al público imágenes que aún no ha visto“.
Habitación, pasillo, rincón: así nacen los retratos oficiales del Mundial
Detrás de estas escenas, sin embargo, hay poco glamur. Desde 2010, Getty Images fotografía los retratos de todos los participantes del Mundial, para Hangst ante todo „un desafío logístico y creativo“: los equipos fotográficos de Getty Images recorren las regiones para retratar a los jugadores de todos los países participantes, y las sesiones se hacen donde hay sitio. En una habitación de hotel, en el pasillo, en un rincón.
Las dimensiones son considerables: 1.296 jugadores y entrenadores posaron ante la cámara para el Mundial 2026, y con al menos 20 tomas por persona se produjeron unas 26.000 imágenes. Cada protagonista dispone de tres a cuatro minutos, repartidos en dos montajes, un set más grande para los retratos estándar y otro más pequeño y creativo.
Que en esas condiciones el carácter llegue a hacerse visible es mérito de su equipo, dice Hangst. Los fotógrafos son expertos con experiencia: „casi siempre ya han fotografiado antes a estos jugadores y saben qué gestos u otras formas de expresión quieren destacar“. Antes de cada torneo, Getty Images planifica con la FIFA los requisitos de imagen, y, según Hangst, con especial atención a quién está delante de la cámara y cómo quieren ser retratadas esas personas.
El zen de Haaland, la negativa de Bielsa: el carácter como nueva moneda
A la pregunta de qué hace fuerte a un retrato, Hangst tiene una respuesta clara: „Los mejores retratos son los que expresan el carácter de la persona retratada.“ La mayoría de las veces, eso funciona con jugadores que se sienten cómodos ante la cámara.
Erling Haaland, por ejemplo, mostró este año por primera vez su celebración zen para la cámara, un gesto que hasta entonces siempre había rechazado para este tipo de sesiones. El equipo ahora pregunta activamente a los jugadores si quieren hacer algo especial para su foto, y muchos traen sus propios gestos de celebración.
Detrás hay un cambio mayor, acelerado por las redes sociales. „A través de los feeds de las redes sociales, la gente se ha acostumbrado a imágenes menos pulidas pero con más carácter, y a eso es a lo que mejor responde“, dice Hangst. Los titulares de derechos como la FIFA quieren por eso imágenes que conecten con la gente y lleguen lejos, y eso es exactamente lo que han logrado los retratos del Mundial.
Los profesionales, por su parte, son muy conscientes de su marca personal y de la importancia de los elementos visuales para construirla; sus feeds se han convertido en plataformas de autoexpresión. Hasta dónde puede llegar eso lo mostró recientemente Michael Olise: para su feed de Instagram, el fotógrafo alemán Lukas Korschan fotografió las imágenes desde un viejo televisor de tubo, un universo visual propio que ha sido intensamente comentado en las redes.
Con lo que la historia vuelve a Bielsa, el hombre que no quería saber nada de todo esto. Un retrato expresivo, dice Hangst, hace que el espectador se detenga y mire más tiempo: „Cuenta una historia.“ La mirada esquiva de Bielsa hizo exactamente eso. Sin una sola pose.







































































































































