Por qué futbolistas como Woltemade, Ekitike y compañía tienen un Finsta

Instagram / @whoisjaraff

Futbolistas como Nick Woltemade llevan, además de su perfil oficial de Instagram, una segunda cuenta más relajada. ¿Por qué, si millones de personas ya siguen la primera?

En el perfil oficial de Instagram de Nick Woltemade se ve al delantero de la Premier League e internacional: contenido del Newcastle y de la selección alemana, fotos de partidos, más de un millón de seguidores. En su segunda cuenta, @whoisjaraff, se ve en cambio a un chico de 24 años que documenta looks, se mueve por distintas ciudades con amigos y retrata su día a día en Newcastle. Ambas cuentas pertenecen a la misma persona, y de eso trata precisamente esta historia.

Woltemade lleva alrededor de medio año con la cuenta, cuyo nombre parece hacer referencia a su 1,98 metros de altura: „Jaraff“, como jirafa. Nunca fue un secreto: al contrario, su perfil principal verificado hizo pública la segunda cuenta mediante una publicación conjunta. Un futbolista se monta así un segundo canal que busca parecer más personal que el primero, y lo anuncia de forma completamente oficial. Para entender por qué, conviene retroceder un poco.

El Finsta de Nick Woltemade y compañía: qué describe hoy este término en el fútbol

El término finsta significa „fake Instagram“ y originalmente designaba una segunda cuenta privada o con pseudónimo, en la que sobre todo usuarios jóvenes publicaban cosas que no tenían cabida en su perfil oficial: más espontáneas, menos pulidas y pensadas normalmente solo para un círculo cercano.

La versión que se extiende ahora entre los futbolistas funciona de otra manera: las cuentas secundarias de Woltemade y otros son públicas, cualquiera puede seguirlas. En sentido estricto, ya no son finstas clásicos, sino más bien una mezcla entre finsta, cuenta de archivo y canal personal paralelo. El nombre se ha mantenido, pero el concepto ha cambiado: menos escondite, más segundo escenario.

La cuenta principal de Instagram en el fútbol profesional: cuando se convierte en escaparate de marca

¿Para qué necesita alguien con una cuenta de Instagram que ya funciona, una segunda? Un vistazo a los perfiles principales de los futbolistas actuales da parte de la respuesta: hace tiempo que son auténticos escaparates de marca, llenos de contenido del club y de la selección, colaboraciones pagadas y publicaciones cuidadosamente producidas. Muchos futbolistas dejan la gestión de sus canales en manos de sus propios equipos de redes sociales.

Cuanto más profesional se vuelve ese canal, mayor parece ser la necesidad de un espacio que pueda volver a resultar personal. En el caso de Woltemade, la moda ya es de por sí un tema público: a principios de año, British GQ lo retrató como uno de los futbolistas más pendientes de la moda de su generación, con debilidad por las tiendas vintage, Carhartt, Supreme y Vinted. La segunda cuenta funciona así como la extensión lógica de un lado suyo que ya existía.

Finsta futbolístico: Hugo Ekitike y Xavi Simons como otros ejemplos

El finsta futbolístico probablemente más conocido pertenece a Hugo Ekitike: en @heesheki, el delantero del Liverpool muestra su estilo, su sentido del humor y su colección de camisetas, actualmente ante unos 487.000 seguidores, frente a los 3,6 millones de su cuenta principal. El propio Ekitike explicó su postura al canal propio del club: „Es como un Finsta, pero la gente puede verlo“, dejando claro que solo busca mostrar que es igual que cualquiera.

Xavi Simons también gestiona uno de los finstas futbolísticos más activos con @boykienoxavi, igualmente vinculado de forma oficial a su cuenta principal, que suma 6,7 millones de seguidores. El patrón se repite en todos los casos: alcance claramente menor, menos pulido, un público más atento.

Autenticidad en Instagram: lo que Woltemade y compañía muestran a sus seguidores

Para los fans, estas cuentas pueden sentirse como un acceso a lo que ocurre entre bastidores, más cerca que cualquier cosa que ofrezcan los perfiles pulidos. Solo que ese acceso no es casual: son los propios jugadores quienes deciden qué lado personal se hace público.

Eso no es un engaño, sino simplemente la lógica de la plataforma. Una cuenta pública con decenas o cientos de miles de seguidores, vinculada al perfil principal, no es un escondite digital. Forma parte de la imagen pública de un jugador, por casuales que parezcan las fotos.

Personal branding en el fútbol: la paradoja del Finsta

La paradoja del finsta: funciona precisamente porque no parece personal branding, y es justo eso lo que lo convierte en una herramienta especialmente eficaz de personal branding. Donde la cuenta principal está visiblemente cuidada, con fotos profesionales, partidos, patrocinadores y campañas, la segunda cuenta promete lo contrario: fotos de móvil, amigos, looks, memes. Al espectador le da la sensación de no estar viendo la marca Nick Woltemade, sino a Nick Woltemade en persona. Y esa sensación de cercanía termina reforzando la marca.

Esto no significa que la autenticidad sea falsa: Woltemade puede mostrar en @whoisjaraff, con total honestidad, lo que le gusta. La paradoja surge porque el intento de crear un espacio al margen del personal branding acaba, tarde o temprano, formando parte de él. La pregunta interesante, por tanto, no es si estas cuentas son auténticas. Sino si el personal branding moderno necesita ahora una segunda cuenta, una que parezca no serlo.

Über den Autor
Adrian Kühnel
Fundador y editor
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