El Balón de Oro es obra de una casa joyera parisina con siglos de historia. Un recorrido por su pasado y por el oficio que hay detrás de uno de los trofeos más codiciados del fútbol.
La 70.ª edición del Balón de Oro lleva la gala por primera vez a Londres en 2026, al London Palladium. El trofeo se fabrica en París desde 1956, en el taller de la casa joyera Mellerio, en la Rue de la Paix, a pocos pasos de la plaza Vendôme.
La revista France Football creó el galardón en 1956 a partir de una idea de los periodistas deportivos Gabriel Hanot y Jacques Ferran. Debía distinguir al mejor futbolista europeo del año, y el primero en recibirlo fue el inglés Stanley Matthews. A partir de 1995 pudieron optar también jugadores no europeos, siempre que militaran en un club europeo. Desde 2007, el premio está abierto a futbolistas de todo el mundo.
Mellerio, la casa joyera detrás del Balón de Oro
Cuando se fabricó el primer Balón de Oro, la familia Mellerio llevaba más de 400 años viviendo y trabajando en Francia. Originaria de Craveggia, un pueblo del valle de Vigezzo, en el norte de Italia, llegó a París en 1515, como tantos artesanos italianos, y allí elaboraba cajas de plata, hebillas y tabaqueras que se vendían en la corte. Casi un siglo después, según la propia casa, los Mellerio frustraron un complot contra el joven Luis XIII. Su madre, la reina María de Médici, recompensó a la familia con privilegios que le permitían trabajar en Francia sin las restricciones habituales. Los sucesivos monarcas franceses, hasta Luis XVI, renovaron esos derechos.
Con el paso de las generaciones, los orfebres se convirtieron en joyeros. Jean-Baptiste Mellerio fue proveedor de la corte de María Antonieta, y más tarde Napoleón III y la emperatriz Eugenia de Montijo figuraron entre los clientes más importantes de la casa. Para entonces, la familia llevaba tiempo instalada en la Rue de la Paix, donde François Mellerio había abierto una tienda en 1815, cuando aún no había ningún otro joyero en la calle. Hoy la casa es conocida sobre todo por sus joyas, pero sigue dedicándose a la orfebrería y fabrica trofeos deportivos, entre ellos los de Roland Garros desde 1981 y el Balón de Oro.
El trofeo ha crecido mucho con el tiempo. El Balón de Oro que recibió Matthews no llegaba a los 20 centímetros de altura. Desde 1983 mide 31 centímetros de alto, 25,5 de ancho y 21 de fondo, y pesa unos 15 kilos, de acuerdo con el Museo Nacional del Deporte de Francia. Según Mellerio, cada ejemplar pasa sucesivamente por cinco oficios, con casi 100 horas de trabajo en total: orfebre, cincelador, pulidor, grabador y dorador. El cincelado, por ejemplo, consiste en sacar relieves de una superficie metálica con punzones y martillo.
Así se fabrica el Balón de Oro
El trabajo comienza unos seis meses antes de la entrega, y al principio la pieza no se parece en nada a un balón. El orfebre suelda dos semiesferas de latón y deja una abertura por la que, más adelante, la esfera se encajará en un bloque de pirita.
La esfera lisa empieza a parecerse a un balón cuando entra en escena el cincelador. Primero la rellena de cemento para que el latón aguante bajo las herramientas; después presiona el metal siguiendo unas líneas trazadas de antemano hasta que, costura a costura, aparecen los 32 paneles de un balón de fútbol. Solo este paso requiere unas 15 horas.
Tras el pulido llega el turno del grabador, que inscribe a mano el logotipo de France Football, el año y, según Mellerio, el nombre del ganador. Solo entonces el balón adquiere su color: el dorador lo recubre con una fina capa de oro. Debajo sigue siendo latón.
Por qué cada Balón de Oro tiene una base única
También la base brilla como el oro, aunque no lo es. Mellerio utiliza pirita, un mineral de origen natural conocido como «oro de los tontos» por su brillo. A diferencia del balón, cada base es una pieza única, según Mellerio.
Al final, el trofeo vuelve a las manos del orfebre que comenzó el trabajo, y es él quien encaja el balón dorado en su base de pirita. Cuando llega a manos del mejor futbolista del mundo sobre el escenario, ya ha pasado por muchas otras.




































