El escupitajo de Frank Rijkaard a Rudi Völler es una de las imágenes más tristemente célebres del Mundial de 1990. Lo que ocurrió después en el túnel de vestuarios quedó lejos de las cámaras. Es la historia de una escalada y de una reconciliación improbable, con mantequilla y albornoces de por medio.
Milán, 24 de junio de 1990. Octavos de final del Mundial en el Giuseppe Meazza: Alemania Occidental contra Países Bajos, ante 74.559 espectadores. Apenas se han jugado 20 minutos cuando el fútbol pasa, por un momento, a un segundo plano. Lo que sucede entonces deja unas imágenes que perduran hasta hoy.
Frank Rijkaard comete falta sobre Rudi Völler y ve la amarilla. Al pasar a su lado, le escupe en el pelo rizado. Völler protesta al árbitro y también es amonestado.
Poco después, la tensión vuelve a estallar. Völler se acerca peligrosamente al portero neerlandés Hans van Breukelen, aunque logra esquivarlo a tiempo. Rijkaard responde tirándole de las orejas. En el minuto 22, el árbitro Juan Carlos Loustau expulsa a los dos.
No termina ahí. Camino de la salida del campo, Rijkaard vuelve a escupirle en el pelo.
Qué pasó entre Völler y Rijkaard en el túnel de vestuarios
Según recuerda el propio Völler, se dirige al vestuario alemán y espera allí a Rijkaard. Cuando el neerlandés aparece a su espalda, le pide explicaciones. Se produce un forcejeo hasta que auxiliares y delegados de la FIFA los separan.
Hoy ya no es posible reconstruir con total certeza cómo se desarrolló aquello. En el libro «Wir Helden von Rom», Andreas Möller recuerda que Völler contó después a sus compañeros que le había «dado una». En el mismo libro, Wolfgang Niersbach, entonces jefe de prensa de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), también habla de un golpe, aunque ya no sabe precisar si Völler pegó con la mano abierta o con el puño. Según Niersbach, además, Rijkaard volvió a escupir a Völler en el túnel.
Más tarde, Lothar Matthäus también saca el tema en el pódcast «FUSSBALL MML», aunque deja claro que no presenció personalmente la escena en el túnel. Reproduce lo que oyó contar: «Frank escupió por tercera vez en el túnel y Rudi le dio una hostia en toda la cara».
Sobre el césped, diez contra diez, Alemania Occidental gana 2-1. Jürgen Klinsmann marca en el minuto 50 y Andreas Brehme, en el 84; Ronald Koeman recorta de penalti cuatro minutos después. Völler, sancionado, se pierde los cuartos de final. Tres partidos más tarde, Alemania Occidental es campeona del mundo.
Seis años después, Völler y Rijkaard desayunan juntos en albornoz
Cambio de escena: 1996.
La imagen no podría ser más distinta. Ni camisetas de selección ni césped. Dos hombres en albornoz blanco, sentados a una mesa de desayuno puesta. Delante, mantequilla neerlandesa.
Son Frank Rijkaard y Rudi Völler.
Los rivales de Milán se han convertido en socios publicitarios. El lema de la campaña: «Con mantequilla de verdad, sentará usted a cualquiera a la misma mesa».
El anuncio le da la vuelta, con autoironía, a aquella noche de Milán: el choque sobre el césped se convierte en una exhibición de armonía a la hora del desayuno.
La reconciliación, eso sí, no nace con la campaña. Según su propia versión, Rijkaard se disculpó con Völler nada más terminar el partido. En 1996 volvió sobre el episodio en una carta abierta publicada en la revista «Sports live». Allí atribuía su arrebato a problemas personales: había llegado al partido especialmente irritado. También negaba que Völler lo hubiera insultado antes del primer escupitajo. Ni Völler ni él, escribía Rijkaard, merecían que se les recordara aquel incidente durante toda la vida.
Con la campaña conjunta, la reconciliación se escenificó por fin en público. Ambos, según Völler, querían volver a tener una relación normal. Desde entonces, todo estaba «alles in Butter», una expresión alemana —literalmente, «todo en mantequilla»— que equivale a decir que todo va bien. El caché del anuncio, según contó, fue a parar a la organización benéfica Deutsche Mexikohilfe.
Por qué el escupitajo sigue pegado
Ni Rijkaard ni Völler se reducen a Milán. Rijkaard ganó la Eurocopa con Países Bajos y, como jugador, dos Copas de Europa con el AC Milan y la Champions League con el Ajax. Después volvió a conquistarla como entrenador del FC Barcelona. Völler fue campeón del mundo con Alemania y ganó la Champions League con el Olympique de Marsella. En 2002, ya como seleccionador, llevó a Alemania a la final del Mundial.
Treinta y seis años después del escándalo de Milán, Alemania y Países Bajos vuelven a cruzarse el 24 de septiembre en Ámsterdam, en la Liga de Naciones. Estaba previsto que Alemania vistiera la reedición de la camiseta visitante verde de adidas de aquel Mundial. La original, sin embargo, no se vio contra Países Bajos, sino en la semifinal ante Inglaterra. Al final, Alemania jugará de negro, con la última camiseta de adidas.
Völler y Rijkaard hicieron las paces hace mucho, y no solo en la mesa del desayuno. Aun así, la imagen de 1990 sigue ahí.


































